El alcalde Reyes Villa y los impuestos municipales

Artículo suscrito por Marcelo Gonzales Yaksic, abogado tributarista.

Como todos saben, los propietarios de vehículos tienen que pagar sus impuestos en el municipio que tiene el registro exclusivo de la placa. En febrero pasado se detuvieron a tres personas que manipulaban los datos para la determinación de impuestos sobre la propiedad de vehículos automotores que debía cobrar la alcaldía de Quillacollo. Estos malhechores utilizaron el sistema informático para reducir las deudas con descuentos de multas y sanciones que estaban vigentes en Quillacollo, sobre unos vehículos que radicaban en Potosí. No hace mucho el actual gobernador de Cochabamba, Humberto Sánchez, como alcalde de Sacaba, tuvo que soportar denuncias de desfalco para beneficiar a propietarios de inmuebles con rebajas ilegales de deudas tributarias.

Entre estos actos corruptos existe un común denominador que hace dudar sobre la transparencia de los sistemas informáticos que utilizan los municipios para liquidar los impuestos. Ocurre que los municipios de Quillacollo y Sacaba, así como el de Cochabamba, utilizan un sistema “alquilado” que controlan el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas (MEFP), la Policía Boliviana y la Aduana Nacional, que se denomina Registro Único para la Administración Tributaria Municipal (RUAT). Este sistema fue creado en 1990 para controlar el caos que imperaba en el registro de vehículos automotores. Con los años los municipios se adscribieron a este servicio para uniformar la liquidación de impuestos.

El RUAT funcionó óptimamente cuando aún el tributo sobre la propiedad estaba regulado por una ley nacional; hasta que el año 2011, mediante la ley de clasificación de impuestos, se otorgó plena autonomía a los municipios para crear y administrar sus propios impuestos con sus propias leyes. Fue en este momento que el RUAT comenzó a hacer aguas, cuando el gobierno central perdió el control sobre el registro de vehículos y cada municipio autónomo comenzó a aplicar medidas de cobro coactivo, incentivos o castigos de manera discrecional. Unos municipios actuaron con absoluta benevolencia y otros con máxima drasticidad, sin que el MEFP pueda intervenir para mejorar el servicio y menos para acabar con el caos.

Yo creo que llegó la hora de que los municipios abandonen el RUAT y, en el ámbito de sus autonomías, creen sus propios sistemas y los controlen de acuerdo con sus procedimientos y características propias, siempre repeliendo cualquier intento de corrupción en la liquidación de impuestos municipales. En el caso particular de la ciudad de Cochabamba, el actual alcalde, Manfred Reyes Villa, en su propuesta de gobierno prometió un “Plan de flexibilización tributaria” y otro plan de adecuación de los “marcos normativos para la optimización de captación de recursos” tributarios; pero la realidad le ha demostrado que hay que reformar integral y radicalmente el régimen tributario municipal de Cochabamba.

El alcalde Reyes Villa ya ha debido constatar la misteriosa precariedad con la que se liquidan y se cobran los impuestos a través del RUAT. Entender las cifras y los conceptos que aparecen en esos formularios RUAT siempre fue para la mayoría de los mortales un verdadero desafío de adivinación hermética, pero todos los ciudadanos terminaron renunciando al principio tributario de la certeza y pagando sus impuestos de callados. No sólo tiene el Alcalde la tarea de modernizar los sistemas de cobranza tributaria, sino también de revertir la baja recaudación por cumplimiento voluntario, así como mejorar las leyes impositivas creadas por los anteriores alcaldes.

Ojalá que pronto el Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba nos sorprenda con un proyecto razonable para mejorar el sistema tributario municipal que destine recursos para financiar obras, por el bien de la comunidad. Si es así, todos pagarán sus impuestos en términos justos y oportunos.

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